Tintas destinadas a la impresión de Envases y Embalajes

La Unión Europea contempla, dentro de sus recomendaciones para el fomento de una economía sostenible, la utilización de envases y embalajes biodegradables compostables. Mediante la valorización de los residuos domésticos orgánicos como compost para la fertilización del suelo, se minimiza el uso de fertilizantes químicos y se disminuye la entrada de residuos biodegradables a las incineradoras y a los vertederos, lo que disminuye las emisiones de dióxido de carbono y de metano a la atmósfera. Al valorizar  los residuos orgánicos domésticos en el compost que se usa en agricultura,  se cierra el ciclo de vida de los alimentos de origen vegetal.

En España tenemos un gran número de plantas de fabricación de compost, pero no todas ellas usan materia prima procedente de una recogida selectiva (fuente: Alvarez de la Puente). Según Ecoembes, algunas Comunidades Autónomas no cuentan con el contenedor marrón o lo tienen todavía poco implantado. El contenedor marrón de la fracción orgánica sigue siendo una asignatura pendiente en parte de nuestro territorio nacional.

Es interesante observar una mayor concienciación por parte del gran público para la utilización de envases más sostenibles: los envases compostables son una de las alternativas posibles junto con el reciclado y la reutilización. Hay publicaciones que afirman que durante el confinamiento por la Covid-19, las familias españolas han aumentado la segregación de los desechos domésticos. Esta es una buena noticia, aunque todavía queda un largo camino por recorrer en cuanto a la fabricación, usos posibles, recogida selectiva y tratamiento de los envases compostables.

Envases y embalajes compostables, ¿qué son?

 El buen funcionamiento de las plantas de fabricación de compost y su calidad final dependen en gran medida de la “calidad” de la materia prima procedente de los contenedores marrones. Además de los desechos orgánicos, como restos de  vegetales, en el contenedor marrón pueden tirarse los envases compostables que están perfectamente identificados mediante alguno de los siguientes sellos:

Los envases y embalajes aptos para su compostabilidad deben cumplir una serie de requisitos, descritos en la norma europea EN 13432:2000. Esta norma establece que los materiales que componen mayoritariamente el envase o embalaje deben ser compostables (papel, textil, plástico, bioplástico…) y también tiene en cuenta aquellos componentes que intervienen en el envase y embalaje en pequeñas cantidades como los adhesivos y las tintas, que pueden ser no compostables.

Tintas para envases y embalajes compostables

Es importante que el impresor sea conocedor de que las tintas que disponen de la certificación de “aptas para la compostabilidad” no son compostables por sí mismas, pero sí tienen que cumplir unos requisitos especiales según la norma EN 13432:2000 que las hacen mínimamente inocuas para la confección de compost siempre que se usen en unas cantidades limitadas en el envase.

Además de la necesidad de utilizar una tinta certificada, el impresor debe saber que la norma UNE-EN 13432:2000 limita el porcentaje total de constituyentes no compostables respecto al peso seco total del envase al 5%, y a cada uno de dichos constituyentes a una cantidad no superior al 1 %. Estas restricciones condicionan la superficie máxima del envase que puede estar impresa, por lo que es necesario calcularla para cada caso concreto: a menor peso total del envase, menor superficie podremos imprimir y viceversa. La limitación es máxima en el caso de los colores azules y verdes debido a su especial composición química basada en ftalocianinas de cobre. Por tanto, el porcentaje de superficie que se puede imprimir debe ser calculada a priori durante el diseño del envase, teniendo en cuenta factores como el gramaje del soporte, la aportación de tinta y los colores que se van a utilizar. Como consecuencia, el diseñador deberá hacer uso de sus habilidades creativas para poder ofrecer un envase compostable, con toda la información necesaria pero no superflua y, a la vez, atractivo al consumidor.

La tecnología avanza muy rápidamente, pero nunca hay que perder de vista en el diseño de un envase sostenible que es imprescindible hacer un estudio completo del ciclo de vida del mismo. De nada sirve diseñar un envase compostable si su huella de carbono es muy alta o si la materia prima con que se fabrica entra en competencia con productos de primera necesidad para la alimentación humana. Es esencial que todos los protagonistas del ciclo de vida del envase, desde su diseño hasta su desecho, estén involucrados en la optimización de cada una de las fases desde el punto de vista ecológico y económico sin olvidar sus principales funciones: contener, proteger y presentar.

Laura Pomés

Dirección Técnica de Quimóvil S.A.

Bibliografía y Webgrafía:

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