RETO QIUB

TÍTULO

Envase dosificador de producto en polvo

OBJETIVO / NECESIDAD / RETO

El objetivo del reto es desarrollar un envase que contenga un sistema de dosificación de una cantidad concreta predefinida de producto en polvo (1gr, 5gr…), de manera que facilite la vida cotidiana de las personas y reduzca el desperdicio.

El producto en polvo a envasar puede estar destinado a diferentes sectores usuarios de envases:

  •  Alimentación: productos molidos (especias y sazonadores), preparados para bebidas (cacao, café, etc…), leche en polvo, bicarbonato, caldos deshidratados, preparados culinarios (bizcochos, natillas), sal de frutas…
  •  Nutracéutica: proteínas, suplementos alimenticios, probióticos, vitaminas, suplementos deportivos.
  •  Otros: detergentes, quita manchas…

En el producto a desarrollar, se puede optar por dos opciones:

  • 1. Adaptar un sistema de dosificación a un envase ya prexistente. Por ejemplo, adaptar un dosificador a un bote estándar de especias (habitualmente con un volumen de 90ml-130ml), o a un bote de suplemento deportivo (pj. 200gr de creatina en polvo).
  • 2. Desarrollar un conjunto de envase con sistema de dosificación, mejorando la ergonomía y usabilidad del envase. En este caso, podría adaptarse el volumen del envase a lo más habitual.

REQUISITOS

– El envase debe proteger el producto a contener.

– Debe facilitar la vida de las personas, facilitando la dosificación de productos al consumidor.

– Debe tener un diseño atractivo, que invite a la compra en el lineal.

– Debe ser reciclable, por lo que idealmente sería monomaterial, principalmente en PP o PET/rPET.

– El envase debe poder ser rellenado de manera automática por la empresa usuaria.

BREVE DESCRIPCIÓN DE LA EMPRESA

En QIUB ofrecemos soluciones de packaging para alimentación, siendo especialistas en la fabricación de molinillos para especias y sales, facilitando el proceso de envasado a los expertos de la industria del sabor.

Aportamos valor a nuestros clientes, gracias a nuestra flexibilidad para la personalización, la innovación en mecanismos de molienda y sistemas que promuevan la reciclabilidad, poniendo el foco en la sostenibilidad e incorporando materiales reciclables, reciclados y soluciones reutilizables. También invertimos de manera constantes en mejoras tecnológicas e iniciativas ambientales, que nos permitan reducir la huella de carbono, reforzando nuestro posicionamiento como proveedor especializado dentro del sector del envase alimentario sostenible.

IDIOMAS EN LOS QUE SE PUEDE ENVIAR LOS PROYECTOS

Castellano, valenciano e inglés

PREGUNTAS FRECUENTES

Aquí encontrarás las respuestas a las dudas planteadas a QIUB. Si tienes cuestiones sobre el reto puedes contactar con nosotros en nuestra cuenta de Instagram @premiosenvase o enviarnos un correo a premios@clusterenvase.com

¿Qué nivel de precisión o tolerancia se requiere en la dosificación, teniendo en cuenta que se trabaja con productos en polvo que pueden adherirse a las paredes del envase? 

No existe una tolerancia fija o universal, ya que esta depende en gran medida del tipo de producto a envasar. Cada polvo presenta un comportamiento físico distinto: algunos son más densos, otros más volátiles, y muchos pueden apelmazarse dependiendo de la humedad ambiental o de las condiciones de almacenamiento. Incluso productos tan sencillos como la sal pueden compactarse si absorben humedad, afectando directamente a su capacidad de dosificación. 

Dado este escenario, resulta muy complejo establecer una precisión estandarizada. La tolerancia cero es inviable, especialmente en productos en polvo, donde siempre existe cierta cantidad que puede adherirse a las paredes o a la base del envase. 

La empresa comenta que ya ha desarrollado internamente un sistema que arrastra y recoge el producto para minimizar la adhesión y evitar zonas muertas dentro del dosificador. Aunque no se especifica una tolerancia exacta, sí se subraya que uno de los objetivos debe ser reducir al máximo el desperdicio, ya que este es uno de los aspectos más valorados por las empresas que utilizan estos sistemas de envasado. 

A modo de referencia, mencionan el ejemplo de envases de ketchup, donde algunas marcas han rediseñado las bocas para facilitar extraer hasta la última gota del producto. Ese tipo de enfoque —maximizar el aprovechamiento del contenido— es deseable en un contexto concienciado con la sostenibilidad y el desperdicio 0. 

¿Se contempla que el envase sea recargable o forme parte de un sistema de recarga para facilitar su uso en productos de gran formato? 

El objetivo principal es desarrollar un envase dosificador que llegue al consumidor ya cargado con el producto, listo para usar desde el primer momento. Esta solución no está planteada como un accesorio o complemento que complemente a un envase mayor, sino como un envase completo y funcional por sí mismo. 

No obstante, el concepto de recarga sí es compatible con el proyecto, siempre que se plantee como un complemento opcional y no como el elemento principal. Es decir, el envase dosificador debe comercializarse inicialmente con el producto en su interior, mientras que la recarga puede ofrecerse después como un producto adicional —del mismo modo que ocurre con algunos molinillos de sal o pimienta, que se venden llenos pero disponen de recargas por separado. 

Se confirma también que este planteamiento puede resultar especialmente útil en categorías como detergentes, proteínas o productos de gran formato, donde el tamaño del envase original dificulta su manejo. En estos casos, un dosificador más pequeño y ergonómico podría facilitar su uso cotidiano, manteniendo la posibilidad de reponerlo mediante recargas. 

¿Hay algún sector específico al que la empresa quiera dirigirse o en el que detecte una mayor carencia de soluciones de dosificación? 

La empresa explica que, cuando comenzaron a definir el reto internamente, su enfoque inicial estaba dirigido principalmente al sector de las especias y las sales, porque es el ámbito que mejor conocen y donde se concentra gran parte de su cartera de clientes. Sin embargo, al analizar el desafío con más profundidad, identificaron que la necesidad de dosificación está presente en multitud de sectores, por lo que decidieron mantener un enfoque abierto. 

Entre los sectores con oportunidades claras de mejora mencionan: 

  • Nutracéutica y salud: productos como proteínas, vitaminas o suplementos en polvo requieren sistemas de dosificación precisos y fáciles de usar. 
  • Lácteos y bebidas en polvo: por ejemplo, leche en polvo o formulaciones para preparar bebidas con sabor. 
  • Bebidas aromatizadas y siropes: en algunos países es muy común preparar agua saborizada mediante pequeñas dosis concentradas. 
  • Detergentes y productos de limpieza: se señala un problema habitual de sobredosificación por parte del consumidor, que no mejora la eficacia y sí genera un impacto ambiental negativo (mayor contaminación del agua). Un dosificador podría ayudar a ajustar la cantidad exacta, reducir contaminación y optimizar el uso. 
  • Limpieza del hogar: plantean incluso modelos en los que el consumidor podría adquirir solo la dosis concentrada y mezclarla en casa con agua, reduciendo peso en transporte, consumo de agua y huella de carbono. 
  • Cocina y soluciones culinarias: desde sazonadores para paella —cuyos sobres suelen estar pensados para más raciones de las que consumen las familias actuales— hasta mezclas para repostería o caldos deshidratados, donde la dosificación por ración tendría mucho sentido. 

En conclusión, aunque el origen del reto está relacionado con las especias, la empresa considera que las oportunidades reales son transversales. La empresa destaca que una correcta dosificación no solo optimiza el uso del producto, sino que evita un consumo innecesario de recursos hídricos, reduce el peso del transporte desde el supermercado a casa y también desde las fábricas hasta los centros de distribución, contribuyendo así a disminuir significativamente la huella de carbono. Mantienen el desafío abierto precisamente para que los participantes puedan explorar sectores diversos y aportar propuestas innovadoras en aquellos con los que se sientan más identificados o donde detecten un mayor potencial.  

¿Existe un coste máximo orientativo por unidad del dosificador para garantizar su viabilidad industrial? 

Establecer un coste máximo concreto es complicado, ya que el proyecto está planteado de forma muy abierta y el dosificador podría aplicarse a productos de gamas y valores muy distintos: desde especias de bajo precio, hasta proteínas, leche en polvo o productos cuyo valor de venta es mucho más elevado. 

El coste aceptable depende, por tanto, del precio del producto que contendrá el dosificador. Como referencia aproximada, se considera que el envase no debería superar alrededor del 10 % del valor del producto envasado. Por ejemplo, si el contenido cuesta 1 €, un dosificador que costara 25 céntimos ya sería difícil de justificar; mientras que, para un producto de 20 €, el margen permitido sería mucho mayor. 

La empresa destaca además que, si el envase aporta valor añadido real —como sucede con los molinillos, que pueden costar hasta diez veces más que una tapa dosificadora tradicional— ese sobrecoste puede ser perfectamente viable. Elementos como mejorar la ergonomía, dosificar con precisión, permitir mezclas o potenciar aromas justifican una inversión mayor. 

En resumen, más que un límite fijo, lo prioritario es que el diseño del dosificador aporte valor al producto final, haciendo que el coste sea razonable dentro de su categoría. 

 

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